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¿Qué son los alimentos funcionales?
Los alimentos funcionales son alimentos que contienen algún nutriente o sustancia que además de nutrirnos presentan un efecto beneficioso para la salud.
Un alimento puede considerarse funcional cuando cumple una serie de requisitos establecidos por consenso por la Unión Europea:
- No es un comprimido, ni una cápsula, ni ninguna otra forma de suplemento alimenticio.
- Deben consumirse como parte de un régimen normal: deben demostrar sus efectos en las cantidades que normalmente se consumen en la dieta.
- La demostración de sus efectos debe satisfacer las exigencias de la comunidad científica
- Deben producir efectos beneficiosos sobre las funciones orgánicas, además de sus efectos nutricionales intrínsecos: los cuales sean apropiados para mejorar la salud y el bienestar, reducir el riesgo de enfermedad (no prevenir) o ambas cosas.
- Podrían no ser necesariamente beneficiosos para todos los integrantes de la población.
¿Para qué sirven?
- Modifican y equilibran la microflora del colon, crean inmunidad a ciertos agentes patógenos y regulan el tránsito intestinal.
- Contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades en el sistema cardiovascular.
- Mejoran la resistencia a la insulina, proporcionan un rendimiento óptimo de la actividad física y mantienen el peso y la grasa.
- Están implicados en el control de la toxicidad provocada por los contaminantes químicos presentes en los alimentos.
- Están recomendados para las mujeres embarazadas porque ayudan al desarrollo del feto y a su crecimiento en los primeros años de vida.
- Están vinculados al estado de ánimo ya que regulan el estrés emocional y reducen el apetito mediante la sensación de saciedad.
Tipos de ingredientes funcionales
- Probióticos, prebióticos disminuyen la intolerancia a la lactosa, estimulan el sistema inmunitario en infecciones gastrointestinales, modifican la microflora intestinal e inhiben lesiones precursoras de adenomas y carcinomas. Un probiótico es un ingrediente funcional "vivo" que se añade a un alimento para que se obtenga un beneficio sobre la salud. Los puedes encontrar en los productos lácteos fermentados, aunque también pueden estar en algunos vegetales y últimamente en productos cárnicos fermentados. Los prebióticos son sustancias que ayudan a que microorganismos que ya están presentes en nuestro tracto intestinal nos provoquen un efecto beneficioso para nuestra salud. Se encuentran en panes, productos lácteos, aderezos para ensalada.
- Fibra se le añade a ciertas galletas, pan y otros cereales, lácteos, bebidas, fiambres. En estos productos se distinguen dos tipos de fibra: insoluble , es la que predomina en los cereales enteros, incrementa el bolo fecal y estimula el movimiento de los alimentos en el tracto digestivo. Soluble , este tipo de fibra se encuentra en la fruta, verdura y en los tubérculos. Es óptima para el metabolismo porque absorbe con rapidez la glucosa, reduce las concentraciones de colesterol LDL y los triglicéridos. Es positiva en caso de diarrea, porque incrementa la cantidad y consistencia del bolo fecal.
- Los Ácidos grasos poliinsaturados tipo omega 3 están presentes en aceites de pescado azul. Actúan como agentes antiinflamatorios y protectores a nivel cardiovascular. De ellos, los más importantes son los ácidos DHA y EPA incorporados en galletas, margarinas, productos lácteos, patés y huevos que junto al consumo normal de pescado azul, mejoran la función vascular y la actividad de las plaquetas.
- El Ácido oleico proviene del aceite de oliva, reduce el colesterol y tiene una actividad vasodilatadora. También aporta compuestos con carácter antioxidante, por lo que tiene un papel protector frente al estrés oxidativo de las células.
- Fitoesteroles son esteroles y estanoles vegetales que presentan una estructura similar a la del colesterol. Un consumo de uno a tres gramos al día reduce el colesterol. Los podrás encontrar en margarinas amarillas, aliños para ensaladas, leche, yogures, queso, bebidas de soja y algunas salsas.
- Los Fitoestrógenos son moléculas de origen vegetal con una estructura química similar a los estrógenos. Estas sustancias pueden tener efectos beneficiosos sobre el tejido óseo, de la mama y la próstata, también mejoran los síntomas de la menopausia y actúan de modo positivo sobre el sistema cardiovascular. La mayor fuente de fitoestrógenos es la soja, por eso es bueno tomar productos que contengan harina, leche, queso o semillas de este nutriente.
- Los Compuestos fenolíticos están presentes en el vino y tienen propiedades funcionales debido a su actividad antioxidante, antitrombótica y su implicación en el descenso del riesgo cardiovascular.
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